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¿Donald Trump alimenta el discurso del odio?

Publicado: 05 de Agosto de 2019 | 12:09 a.m
Infestar (infest) es una palabra que Donald Trump suele usar para describir problemas que involucran a migrantes, negros o extranjeros de países que él considera shitholes.

Lo grave es que esa palabra, y en general la retórica de Trump, está causando, en opinión de varios demócratas y analistas estadounidenses, que el discurso del odio, la xenofobia y el racismo se tome al país.

Beto O’Rourke, candidato en las primarias del Partido Demócrata, oriundo de El Paso, aseguró que la matanza del sábado en esa ciudad fronteriza del estado de Texas ¬que dejó 20 muertos y 52 heridos¬ tiene que ver con las palabras racistas de Trump. “Es un racista y aviva el racismo en este país”, dijo.

Pete Buttigieg, alcalde de South Bend (Indiana) y aspirante a la candidatura presidencial demócrata, dijo en CNN que “el nacionalismo blanco es maléfico, está inspirando a gente a cometer asesinatos y está siendo condonado a los más altos niveles del gobierno estadounidense”.

Por su parte, Amy Klobuchar, aspirante presidencial demócrata, aseguró que “Trump alimenta mucho el odio en este país”.

El autor del tiroteo en El Paso, Patrick Crusius, de 21 años, fue vinculado con un manifiesto hecho público en un sitio web horas antes de la masacre. En él, Crusius critica la “invasión hispana” de Texas y asegura que “mi objetivo es matar el mayor número de mexicanos”. El autor del manifiesto utiliza a lo largo del documento el concepto de invasión, frecuente en el discurso del presidente Trump.

Esta ciudad ha estado en el blanco de la actual crisis migratoria en EE. UU., por su cercanía a la frontera con México. La llegada de miles de centroamericanos desbordó a la guardia fronteriza y a los servicios de acogida, por lo que la Casa Blanca la ha hecho ejemplo de una supuesta “invasión” de “bad hombres”.

El Paso, ciudad a la que el asesino llegó después de conducir nueve horas desde Dallas, queda cerca del río Bravo, que separa a Estados Unidos de México, y tiene 680.000 habitantes, 83 % de ellos de ascendencia hispana, según datos del censo.

En el documento, que fue dado a conocer por las autoridades, el autor del tiroteo afirma que “defiende” a su país “del reemplazo cultural y étnico provocado por una invasión”.

El texto también expresa simpatías hacia el autor de los tiroteos en la mezquita de Christchurch, en Nueva Zelanda, en los que 51 personas murieron en dos ataques consecutivos en marzo.

Infestar, infestado

En promedio, de acuerdo con la prensa de Estados Unidos, Donald Trump usa todas las conjugaciones de la palabra infestar (infestó, infestará, infesta) en varios tuits cada semana.

Solo hace cinco días tuiteó que el distrito del representante Elijah Cummings era “un caos terrible, infestado de ratas y roedores”. “Cummings es de raza negra, como la mayoría de las personas que viven en su distrito (Baltimore)”, recuerda Charles M. Blow en The New York Times.

Blow agrega que “el hecho de que utilice el verbo infestar revela en gran medida sus percepciones, pues al parecer solo lo aplica a problemas que involucran a personas negras y de tez morena”. En su artículo, Blow recuerda que el mandatario dijo que el distrito de Atlanta, del congresista John Lewis, “está infestado de delincuentes” y le recomendó concentrarse en “los barrios pobres de Estados Unidos infestados de criminalidad”. Trump también ha dicho que las ciudades santuario son un “concepto infestado de criminalidad y semillero de la delincuencia”. Advirtió que los “inmigrantes no autorizados” vendrán “en bandadas e infestarán nuestro país”. También describió la presencia de miembros de la pandilla MS-13 “en ciertas partes del país” como una “infestación”.

Segunda matanza: Ohio

Los demócratas han criticado la agresiva retórica del presidente con los inmigrantes y los afroamericanos desde hace meses. Dicen que promueve el discurso del odio, pero Donald Trump responde: “No me incumbe, porque mucha gente está de acuerdo conmigo”.

Lo que no mide Trump es el efecto de sus palabras.

Doce horas después de los ataques en el centro comercial de El Paso, en Dayton (Ohio) se cometía el tiroteo número 250 en lo que va de este año. Connor Betts, de 24 años, armado con una potente ametralladora, mató a nueve personas e hirió a 27 en una zona de restaurantes y bares de la ciudad de Dayton. Según el informe policial, entre las víctimas estaría su propia hermana, Megan Betts.

Las autoridades aún tratan de establecer el motivo de esta masacre, que se produjo apenas doce horas después de la de El Paso. Dayton es una ciudad de 170.000 habitantes en el suroeste del estado de Ohio, en el Medio Oeste de Estados Unidos, en donde apenas el 3,4 % de la población es de origen hispano.

Trump no dicho nada de los posibles motivos racistas del asesino de El Paso, ni ha respondido a las críticas de los demócratas, solo ordenó izar las banderas a media asta. “Condenamos estos actos odiosos y cobardes”, agregó el mandatario.

Tampoco ha dicho una sola palabra sobre el control de armas: el asesino de El Paso usó un rifle semiautomático AK-47 , legal en Texas y cuya compra no exige una verificación de antecedentes penales. El autor del tiroteo en Dayton compró un rifle de asalto tipo AK en internet. También adquirió municiones en grandes cantidades.

“Ya es hora de actuar y poner fin a esta epidemia de violencia armada”, tuiteó el segundo favorito de las primarias demócratas, Joe Biden.

Nacionalismo blanco

La presidenta del Partido Demócrata de Florida, Terrie Rizzo, señaló en una declaración que "estas tragedias nos siguen recordando por qué no podemos esperar ni un minuto más para acabar con la violencia armada, el odio y el racismo en nuestras comunidades".

"Tenemos un problema de terrorismo nacionalista blanco empeorado por un presidente (Donald Trump) que normaliza el nacionalismo blanco. Tenemos un problema con las armas empeorado por la Asociación Nacional del Rifle y por los políticos desalmados que se oponen a enfrentarse a esta asociación", dijo Rizzo.

La dirigente demócrata agregó que por "cada segundo de inacción que pasa, otra tragedia acecha a nuestro país. Basta ya de esperar."

Pero de nuevo surgen voces en EE. UU. y otros países que aseguran que las armas no son el problema. “No es desarmando al pueblo que se evitan ataques como los de Estados Unidos”, afirmó Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

Presidente Trump, con 310 millones de fusiles, ametralladoras y pistolas a disposición de civiles, EE. UU. sí está infestado, pero de armas.

Fuente/elespectador.com

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